El símbolo integra en una sola imagen varios significados: la inicial del nombre, el rostro de un Buda y la silueta de una persona en estado de meditación. La forma de la cara refuerza los servicios que el salón ofrece y se muestra con los ojos cerrados, tal como sucede durante los tratamientos o en la meditación, evocando esa experiencia de relajación. En definitiva, el diseño gira en torno a la persona, situándola como el eje central de toda la propuesta.
Los colores corporativos de la marca evocan cariño, calidez, gratitud, cercanía, calma y crecimiento.